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Limitaciones al comercio por internet

Viajo desde Erlangen hasta Frankfurt para tomar allí un avión de vuelta tras unas jornadas de trabajo. Conduzco por la autopista A3, una vieja conocida de mis años en Alemania que cruza el país desde su frontera con Austria hasta la de Holanda.

Suelo acompañarme de música o podcasts cuando voy al volante, así que pongo la radio. Escucho entonces una canción cuya letra me llama la atención: habla de un padre que -demasiado ocupado con su trabajo- apenas dedica tiempo a su hijo. Cuando el padre llega a anciano –ironías de la vida- su hijo no puede prestarle la atención que él le demanda.

Al llegar a casa, trato de averiguar cuál es el título. Tras unas cuantas búsquedas infructuosas, finalmente doy con ello: la canción se llama Märchenprinz (algo así como “el príncipe azul”) y la voz es de Michael Holm –del que hasta entonces no había oído hablar.

Intento comprar la canción y aquí es donde me doy cuenta de las fronteras del comercio por internet. Mi primer intento es en amazon.de, un excelente portal en el que compro con cierta frecuencia desde hace años.


Aquí me vienen a decir que, sintiéndolo mucho, este producto tiene restricciones geográficas y ...


...no pueden procesar mi pedido. Tras analizar el documento condiciones de servicio, descubro que para comprar archivos de música desde mi ubicación debo hacerlo a través de amazon.com. No me atrae la idea de crear una nueva cuenta por lo que supone de rellenar formularios y, lo que es peor, dejar mis datos (personales, postales y de pago) en otro sitio más de internet. No obstante lo hago y, para mi sorpresa descubro que…

Nuevamente la compra no es posible:

  
Resulta que la canción, que figura en el catálogo de amazon.de, no está dentro del surtido de amazon.com. Dicho de otro modo, el portal está “limitando” mis opciones de compra por el simple hecho de estar accediendo desde un país determinado (pese a ser geográficamente cercano y tener la misma moneda) Parece que estuvieran fomentando la piratería

No me malentiendan: no es que una canción me quite el sueño, sino que el hecho de limitar las opciones de compra en función del lugar en que se encuentra el comprador me resulta decepcionante y sorprendente dada la vorágine globalizadora que impulsa los mercados.

Finalmente, pude conseguir la descarga a través de la AppStore, aunque no crean que todo el monte es orégano, aquí también le ponen puertas al campo…