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He leído... La Vida de Pi

Hace años que lo leí, pero ha vuelto a mi memoria -y a mis manos- por la tremenda difusión que se está haciendo de la película, dirigida por Ang Li.

Pese a ser una obra de ficción, La vida de Pi es una suerte de manual de logística de supervivencia. En su momento, tuve la suerte de escoger una cuidada edición, con ilustraciones de Tomislav Tornajac y una encuadernación de calidad. Este es uno de esos casos en los que dos artes -pintura y literatura- sintonizan a la perfección. Yann Martel lo escribió antes de convertirse en el escritor de éxito que es, tras un buen número de rechazos editoriales. 


Y ¿qué hace especial a esta historia? Yo diría que casi todo: aparte de lo ya comentado, el libro engancha ya antes del primer capítulo.

Para empezar, el prologo no es una alabanza sobre el escritor o su obra por parte de algún famoso, sino el aperitivo de lo que está por venir, que es como la comida india: variada, colorida, con muchas especias y algunas rarezas -la ausencia del vacuno, por ejemplo. La obra está estructurada en capítulos breves (casi un centenar) lo que facilita mucho la lectura. Cada uno de ellos es un pulso a la imaginación en el que se mantiene un increible equilibrio gracias al cual nunca dejas de pensar que una historia tan fantástica podría ser real.

Permítanme una curiosidad para terminar: Martel -hijo de canadienses- nace en 1963 en Salamanca, España.