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Adiós al verano

Como todos los veranos desde hace algunos años, he tenido cerca de la cama una buena pila de libros que suelo ir leyendo en paralelo según lo que me pide el cuerpo en cada momento. 

Este ha sido un estío muy atareado en el ámbito profesional y sólo he podido rendir cuentas de dos de ellos. Los demás siguen ahí (foto) esperando su turno. He descubierto también Monocle, interesante colección de artículos sobre diseño, cultura y estilo de vida que se publica mensualmente.
 

A medida que pasan los años soy más selectivo con lo que compro y lo que leo. Antes, el precio era un factor decisivo -compraba mucho y supongo que una cosa lleva a la otra, especialmente cuando se es joven y el dinero escasea. Así que he pateado mucho la calle Libreros de Madrid, los mercadillos de Bonn o cualquier sitio donde había libro barato o usado.

Ahora pienso mucho lo que me llevo a los ojos: compro poco, evito el libro de bolsillo (casi siempre con un tamaño de letra poco agradable) y evito hacerme con colecciones. Por si esto fuera poco, no tengo ningún reparo en abandonar un libro después de leer unas pocas páginas -algo que en su día me resultaba una derrota moral y un síntoma de escasa voluntad y que hoy por contra me parece una buena decisión. Carpe Diem