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Stock y energía eléctrica



Volaba por trabajo a Munich hace algunos años. Lo hacía en una de las aerolíneas más prestigiosas del mundo y en primera clase -quiero pensar que porque no había billetes más económicos, ya que en un viaje tan corto no encuentro justificación al extraordinario sobrecoste.

Cuento todo esto porque al servirnos la comida, me sorprendió que los cubiertos fueran de plástico. Yo pensé que era una secuela de los atentados del 11-S, ocurridos tiempo atrás. Compartí mi sorpresa con el pasajero que se sentaba a mi lado, persona agradable y gran conversador, lo que hizo que continuaramos hablando hasta que abandonaramos juntos la terminal del aeropuerto. Fueron varios los temas, pero finalmente nos centramos en la energía (más adelante entenderán por que)

Mi compañero de viaje me comentaba beneficios y contrapartidas de la eólica, una de las principales: el hecho de no tener apenas control sobre el momento en que esa energía es generada, algo que no ocurre en el caso de la de origen hidroeléctrico o la generada por los ciclos combinados, el carbón o el combustible nuclear.

Me habló de cosas para mi inimaginables como la práctica usada en ocasiones de retornar agua ya desembalsada hacia la presa en las horas valle (tramos del día con bajo consumo)  para soltarla de nuevo en momentos de gran demanda. También me comentó como REE (gestor de las grandes redes de distribución eléctrica en España) envía ordenes a las distintas centrales para ajustar sus producciones a la demanda real. Era la primera vez que yo, como logístico, había pensado siquiera en cómo almacenar kilowatios.

Ayer leo en el apartado de Ciencia de El Cultural que Endesa ha puesto en marcha el proyecto Store, que trata de buscar una solución a este verdadero problema de la distribución de energía. Es el primer proyecto de I+D europeo en esta materia y experimentará con baterías de hasta 1 MWh de sulfuro de sodio que serán instaladas en mi querida Gran Canaria.

Aprovecho para desear a todos parabienes en el Año que empieza. Por cierto, quien me acompañaba en el avión era Honorato López Isla, entonces consejero delegado de Unión Fenosa.