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Negociación y Cine (4): "Erin Brokovich"

Mucho después de ver la pelicula supe que el personaje en el que se basa esta interesante historia es real. Es más: Erin esta viva, tiene una interesante página web y continúa desarrollando una importante actividad en el campo de la protección del Medio Ambiente.

Aparte de la historia en sí misma, ya de por sí impactante, me gustaron muchas otras cosas de esta película rodada en 2000 bajo la dirección de Steven Soderbergh. La elección de los actores es simplemente excelente (Julia Roberts y Albert Finney bordan sus respectivos papeles) El ritmo de la acción es muy acertado y la fotografía esta muy conseguida. Incluso los secundarios están a la altura.

Erin es una mujer divorciada por partida doble con tres hijos a los que dar de comer, un alto sentido de la responsabilidad y -por qué no decirlo- con cierta desfachatez. Su situación social, familiar y la ausencia de una titulación, hacen que le resulte tremendamente complicado encontrar trabajo. En un momento dado es atropellada por un coche y demanda al culpable.

Después de haber perdido dicha demanda decide pedirle trabajo a su propio abogado, pues ella considera que éste tiene una deuda con ella por no haber ganado su caso. Lo consigue de una manera un tanto forzada y, casi por casualidad, descubre -trabajando como administrativa para uno de los casos del bufete- que se está tratando de encubrir un colosal fraude de contaminación de agua. Erin descubre entonces que existen muchos casos de cáncer que resultan tener su origen en los vertidos de una gran compañía eléctrica.

La cinta tiene varias situaciones muy interesantes desde el punto de vista del negociador. En más de una de ellas, las partes se identifican muy fácilmente con los clçasicos David y Goliat. Aparte de lo interesante del guión en cuanto al desarrollo de las propias negociaciones, se me quedaron grabados tres elementos de la historia:

  • la importancia de una preparación a fondo del problema a debatir
  • la proximidad humana como factor de éxito en los proyectos y
  • la constancia: una de las virtudes que más estimo.
No se puede uno perder la escena en la que, tras decidir el jefe de Erin contratar a un bufete "de alcurnia" para avanzar en el caso -pensando que se les está quedando grande- la "pueblerina" Erin le da varias pasadas a una abogada sabelotodo.

Una curiosidad: la autentica Erin aparece un instante en la película haciendo un papel de camarera.