
Acostumbrado a factorías en las que se producen cosas de tamaño humano, me sorprendieron las dimensiones que se manejan aquí: enormes vigas que conforman el esqueleto del remolque, largas tablas de madera finlandesa para los suelos, pesados ejes con sus respectivas ruedas (una de las compras más críticas -y problemáticas- en este momento) y otros suministros de similar calibre.
Del proceso productivo, que se explica de manera muy gráfica aquí, me sorprendió el uso intensivo de mano de obra especializada en determinadas fases en contraposición con la automatización de otras (p.e. el transportador automático con el que el bastidor montado se va moviendo para proceder al montaje de accesorios como el sistema de frenos) Aprovecho para agradecer al propio Fabra así como a Carlos Martín las facilidades para la visita, que ha resultado tan interesante como productiva.
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