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Urgencias

El pasado jueves me vi forzado a visitar el Servicio de Urgencias de uno de los hospitales de Zaragoza. Salí de mi casa a las 22:30 horas y volví a eso de las 04:00. Hasta aquí todo puede parecer normal... No tan normal (espero) es el hecho de que regresé sin poder ser atendido de mi dolencia (dolencia de "dolor" y dolor del "de verdad")

Esta, que recuerdo como la noche más traumática de mi vida -en lo físico y hasta donde me llega la memoria- me hace reflexionar sobre la enorme distancia que separa la realidad de la oficialidad en cuanto al servicio de salud en Aragón. Quizá el error de partida sea llamar a los Servicios Homónimos "de Urgencias" y no "de [asuntos] Importantes"

A nuestros representantes públicos se le llena la boca hablando de últimas tecnologías, de ratios, de atención más personalizada, y... cataplaf, de vez en cuando caes en el profundo agujero de la ineficacia real. Esto me recuerda a un episodio anterior en el que, atendido en el servicio ordinario (= no de urgencias) el médico especialista solicitó para mi diagnóstico una prueba a la que fuí citado casi un año después...